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sábado, agosto 18, 2012

CAJAMARQUINOS ILUSTRES


CAJAMARQUINOS FORJADORES DE CULTURA:

HORACIO URTEAGA



El historiador Horacio Urteaga nació en la ciudad de Cajamarca en 1877. Estando aun en el colegio, escribió dos dramas que fueron escenificados por sus compañeros en 1877 Se traslado a Lima e ingresó a la universidad de San Marcos, donde obtuvo los grados de bachiller en jurisprudencia y doctor en letras. Posteriormente se recibió como abogado y, 1904 como doctor en jurisprudencia.



Entre 1904 y 1909 fue diputado por su provinciay, al terminar sus obligaciones, se trasladó a Puno y Huancayo, donde ejerció la dirección de dos colegios nacionales. Fue docente en el Instituto Pedagógico Nacional (1914-1930),catedrático de Historia, Arqueología e Historiografía en la Facultad de Letras de San Marcos y decano de esta facultad entre 1930 y 1935. Asimismo, tuvo a su cargo la dirección del Archivo Nacional durante su reorganización (1919-1944), fue director del Museo Arqueológico Victor Larco Herrera y presidente d e la sociedad geográfica de Lima. Falleció en 1952.


En los estudios históricos que ha publicado el doctor Urteaga, encontramos la siguiente crítica que hace del Licenciado Polo de Ondegardo, que refleja el amor a la madre patria, y al Perú.

No supo el Licenciado que al buscar los groseros cimientos de la política imperial, iba a escribir las primorosidades del «orfebre» y que trabajando con el anhelo de encontrar la verdad, encarnó su dictamen una protesta contra la injusticia. Servía así a su patria con creces; pues no solo representó lo que el genio español tenía entonces «de organizador y expansivo», sino lo que poseía de sapiente y humano. En su dictamen se trasparenta el carácter noble de la raza. Para él, la conquista no había de ser la tala de territorios, ni el aniquilamiento de las razas aborígenes; no, la conquista era para ese hombre ilustrado y humano la absorción en la raza vencedora, de lo que en la vencida hubiera de aprovechable. Pero no vamos a juzgar de la nobleza del arma de la raza española, compulsando sus valores negativos, patrimonio de todas las épocas y de todos los pueblos, muy al contrario, como observamos que de la relatividad de los guarismos morales, los del mal tienen mayor suma de contingencia si los errores y las faltas abrieron surco, dejaron también estela de luz, los beneficios y las virtudes, y hay que buscar en esa hidalguía ingénita del español, en ese generoso espíritu altruista de la raza, en ese afán de novedad y brillo por aspiraciones idealistas, la remota simiente de las mejores cualidades del mestizo del Perú. En la liquidación de los valores morales del régimen español, acciones e ideas como las de Ondegardo, representan toda una reivindicación, y cuando se considera la eterna fecundidad de la justicia y del deber, el olvido se encarga de ocultar el daño «ante el mérito del sembrador».




Siguiendo las máximas positivistas del siglo XIX, Urteaga centró sus estudios y sus publicaciones en los periodos incaicos y colonial. Entre sus obras destacan:


- Fundación española del cusco.


-El imperio incaico.


-Historia de la civilización. ( 3 tomos)


-Colección de libros y documentos referentes a la historia del Perú.(24 vol.).




MARIANO IBERICO RODRIGUEZ
Nació en Cajamarca el 11 de abril de 1892 y murió en Lima el 4 de julio de 1974, quien fue, según Augusto Salazar Bondy, "una de las figuras más representativas del pensamiento filosófico en el Perú del siglo XX y, sin duda, el pensador que ha logrado con mejor éxito dar un giro original y un sello distintivo a su reflexión". Estudió en el Colegio Naiconal San Ramón de Cajamarca y en las Facultades d e Ñetras y Ciencias Políticas y Administrativas de la Universidad de San Marcos. Su doctorado en Letras fue La Filosofía fe Henry Berson (1916), filósofo que constituyó en una influencia casi permanente en su obra. Iberico fue catedrático y llegó a ser rector de San Marcos (1952-1955).


Entre sus obras podemos destacar:


-El nuevo absoluto(1926), publicado por José Carlos Mariátegui.


-Notas sobre el paisaje de la sierra(1937).


-El sentimiento de la vida cósmica(1939).


-La aparición (1950).


-La aparición histórica(1971)


La extraordinaria belleza de sus escritos a veces no va de la mano con el rigor filosófico.


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Otros datos sobre la obra de Mariano Iberico
Su obra es muy amplia, pero hemos distinguido, dentro de ella, tres etapas (Cf. las periodificaciones de J.G. Llosa en La filosofía humanista de Mariano Ibérico, Lima 1952, Salazar Bondy, Historia de las ideas..., 1967, Miró Quesada, Despertar y proyecto de filosofar latinoamericano, México (1974):
La positiva, representada por la tesis El Carácter (1913). La bergnosniana, que comprende: la fase estetizante: Una filosofía estética (1920), y la fase religiosa: El nuevo absoluto (1926). La etapa de la madurez, en la que se distinguen cuatro fases: la del descubrimiento de las contradicciones en la unidad, que abarca el artículo Él viaje del espíritu" (1928) y el libro La Unidad divina (1932); la del hallazgo del ritmo cósmico, sobre todo en el paisaje, que comprende las notas sobre el paisaje de la Sierra (1937) y El sentimiento de la Vida cósmica (1939) - y cronológicamente - los Principios de Lógica jurídica (1944), la filosofía de la Aparición. Ensayos sobre el ser y el aparecer (1950) y, las obras posteriores vinculadas a esta última : Perspectivas sobre el tema del tiempo (1958), El espacio humano (1969) y La aparición histórica (1971), en que se bosqueja una filosofía del tiempo del espacio y de la historia, pero que no llega a constituir una etapa aparte. Nosotros nos ocuparemos aquí sólo de La aparición, el mejor libro de Iberico, y de su crítica de la época contemporánea. La aparición comprende dos partes.
- La primera trata, la poesía, que según Iberico, es un testimonio invalorable para estudiar el tema que lo ocupa y, porque es una zona de meditación preliminar a la intuición de la problemática y de la significación del aparecer.
- La segunda parte trata del objeto de la investigación. Existen tres modos de concebir el ser: el lógico, el existencias, y el esencial. Iberico se constriñe al estudio del ser según el modo existencial.
El análisis de la idea de ser, lleva al autor a formular dos proposiciones: que el ser es uno y que es: alteridad. Por otro lado, la intuición del ser particular, muestra que es aparición y desaparición, que el ser se determina como existen por su esencia y que el ser es para ser contemplado, es decir, que el reflejo es espectacular del aparecer, es condición de existir. El ser está vinculado al aparecer, por la creación y él retorno.
¿Existe una unidad entre el ser y el aparecer? Sí, piensa Iberico, es la realidad, cuyas características son: la participación, la aparición y la transitividad.
Una descripción del aparecer muestra:
El es una heterogeneidad inexhaustible, que se despliega en el espacio y en el tiempo. El es un aparecer a un alma. El está sujeto a las leyes empíricas del contraste y de la alternación rítmica. El se da según modos y relaciones comparables a las existentes en el mundo de la luz. Todo aparecer expresa o dice relación al ser. El desarrollo de estas proposiciones enseña que estas tres unidades ontológicas o existenciarias - ser, aparecer y reflejo espectacular del aparecer - se corresponden, se implican y se reclaman: el ser aparece, la aparición es y el reflejo del alma aparece y es.
En el plano de la especulación metafísica hablamos de la derivación de lo múltiple a partir de lo uno y de la reducción de lo múltiple a lo uno. El tránsito mismo del ser al aparecer y a la inversa es impenetrable al pensamiento conceptual y sólo puede ser descrito con los términos de creación y milagro. A su método de captación de lo real, Iberico lo denomina intuitivo, y habla de su pensamiento como una filosofía de la superficie - aunque manifiesta que desde otro punto de vista es una filosofía de la profundidad.
Iberico ha realizado dos consideraciones sobre la crisis de la época contemporánea.
La primera está contenida en su libro El nuevo absoluto (1926) en el ensayo que da su nombre al volumen. Según el autor, la agitación de la época está caracterizada por la soledad del hombre actual en el tiempo, por la voluntad religiosa que se advierte y por el Nuevo Absoluto que irrumpe. Para lo primero, la solución es crear mediante la técnica de la cultura un nuevo anhelo sacro. La ruptura con la tradición ha puesto de manifiesto precisamente una nueva voluntad religiosa, como se nota en el socialismo y en la nueva metafísica. Esta última postula un Nuevo Absoluto, que ya no es estático como en el pasado sino dinámico.
La segunda crítica de nuestro tiempo se encuentra en el volumen "La aparición histórica" (1971) en el artículo "Homogeneidad y división". La tesis de este ensayo es, mientras en el mundo contemporáneo aumenta la homogeneidad - como se puede observar del predominio del sentido económico de la vida, de la universal fe en la técnica y del creciente pragmatismo -, no se produce paralelamente un mayor crecimiento de la armonía, del entendimiento y de la paz, sino una división cada vez mayor. Esta división es horizontal, entre grupos y Estados; y vertical, en el propio seno de las diversas comunidades nacionales.
La solución que Iberico propone para remediar este problema es "defender y preservar el acervo tradicional, la idiosincrasia de la propia nación contra la marea de la igualación cosmopolita", con lo que cree que no sólo se sirve a la causa del particularismo, sino además al imperativo de mantener la viviente unidad de lo diverso.
DAVID SOBREVILLA
LAS IDEAS EN EL PERU CONTEMPORÁNEO
P. 163 - 164 - 165 - 166
HISTORIA DEL PERU. TOMO XI
EDITORIAL JUAN MEJIA BACA




ANAXIMANDRO VEGA

Este poeta y maestro nació en Chota en 1903 y se estableció en Lima en 1921, Estudió en el Instituto Pedagógico Ncional de Varones y en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos (1922-1924) donde completó el doctorado.
Ejerció la docencia en varios colegios limeños y posteriormente regresó a Chota y Yungay, donde fue director de los colegios nacionales entre 1935 y 1939.
Mas tarde regresó a Lima y fue profesor en los colegios Alfonso Ugarte, Dos de Mayo y Leoncio Prado, para los cuales escribió la letra de sus respectivos himnos. Asimismo, estuvo a cargo de la cátedra e Castellano y Literatura en la Facultad de Letras de San Marcos.
Anaximandro Vega falelció n 1950. Su obra literaria,publicada en las revistas La sierra y folklore, fue recopilada en Amor y Llaga de mi tierra (1944) y póstumamente en poemas y cuentos (1970).
PEDRO CORONADO ARRASCUE
Nació en Chota en 1917. Luego d e comletar estudios en su tierra, se traslado a Lima e ingresó a la Universidad de San Marcos, donde estudió en la Facultad de ciencias entre 1936 y 1939. Después de una breve estancia en Chota,donde fue profesor, siguió la especialización de ciencias biológicas entre 1940 y 1946.
Ejerció la docencia en diferentes colegios capitalinos y fue jefe de prácticas de botánica en la Facultad de Ciencias de San Marcos, que estaba a cargo de don Augusto Weberbauer. Fallecido éste, Coronado asumió la cátedra y, asimismo la de Ciencias Biológicas en la facultad de Educación.
Posteriormente,invitado por la UNESCO, asistió a unos ciclos de estudios especializados en Estados Unidos (1952-1953). A su retorno, tuvo a su cargo la dirección de estudios y luego la dirección general en el colegio Ntra. Sra de Guadalupe. fue conocida su colección de helechos y plantas,conservadas en herbarios de Estados Unidos y del Perú.
Publicó textos de estudio, como Botánica, Zoología, El hombre y su anatomía, Fisiología e higiene, Ciencias de la naturaleza y Ciencias biológicas. En 1961 fue honrado con las palmas magisteriales que, luego de su muerte (1963), fueron promovidas al grado de Amauta en atención en su extraordinaria labor docente. Falleció en Lima en octubre de 1963.

viernes, 11 de julio de 2008

ESCRITORES CAJAMARQUINOS

Mario Florian

Nació el 13 de junio de 1917, en Nashá, caserío del distrito de Contumazá Prov. De Cajamarca. Escritor y poeta de la nueva generación. En el concurso Nacional de Fomento a la Cultura Peruana, realizado el año 1944, Mario Florián triunfa y obtiene el premio "José Santos Chocano" , con su aporte de libros de versos intitulados "Urpi", cuya publicación corrió a cargo del Ministerio de Educación Pública. Mario Florián es autor de los siguientes libros: "Alma", "Brevedad de Lágrimas", "Tono de Fauna" y "Noval", "Un Icono Mural", 1951, "El Juglar Andinista", 1951.

Amalia Puga de Lozada
Amalia Puga de Lozada, glorificada en vida - caso único en la historia literaria de América - con una estatua que levanta dignificadora apostura en una de las plazas de la poética ciudad de su nacimiento, Cajamarca. Hija de una familia distinguida con raigambre peninsular, fue su padre un político de limpios antecedentes y de vida ejemplar, don José Mercedes Puga. Y fue su madre una noble mujer de la misma prosapia esclarecida y de corazón generoso, doña Carolina Puga de Puga. Su educación, en el romántico teatro de su infancia, fue caracterizada por una vocación literaria precoz, que se alimentó en la lectura de selectos libros de la biblioteca familiar. A los once años ya había publicado algunos cuentos y se había impuesto al ambiente y a la consideración de los hombres de letras como una promesa que pronto debía tornarse realidad, gracias a una "inspiración rica y lozana, a un sanísimo y elevado criterio, así en el orden moral como en el artístico, buen gusto, discreción, elegancia y pulcritud de estilo y destreza en el manejo del idioma", según la atinada expresión de uno de sus panegiristas. Muy joven viajó a Lima y desde 1891 comenzó a publicar interesantes producciones en "El Perú Ilustrado", que era el órgano ilustrado intelectual más prestigioso del Perú. Sus versos y artículos concitaron la atención y la consagraron como un alto valor de las letras que poco tardó en manifestarse en plenitud de originalidad y talento en su obra "Ensayos Literarios", publicada en 1893, y con su poema "El Descubrimiento", que mereció una medalla de la Municipalidad Metropolitana con motivo de la celebración del IV Centenario del descubrimiento de América, realizado con gran pompa y solemnidad en todo el país. Y la prematura consagración no se limitó al estrecho ambiente de la patria. Traspuso las fronteras y obtuvo iguales éxitos en el extranjero, repercutiendo en su brillante existencia de mujer bella e inteligente, gracias a sus producciones, que merecieron el doble honor de traducción y la reproducción en los Estados Unidos, principalmente en la "Revista Ilustrada", que en Nueva York dirigía con especial criterio y dedicación, el caballero panameño don Cristóbal de Losada, descendiente de nobles familias de España y Francia. Una vez que contrae matrimonio, a los dos meses, la señora Puga de Lozada, acompañada de su esposo, visitó los Estados Unidos y se perfeccionó en el dominio del inglés aprovechando esa conquista en conocer los clásicos ingleses y norteamericanos, en adentrarse en la cultura sajona con visitas a museos, bibliotecas y centros culturales y en adquirir un nuevo florecimiento de su consagración en brillantes artículos publicados en diarios y revistas de la Gran Democracia del Norte. La muerte de su esposo la acongojó tanto cuando el porvenir se abría en el horizonte resplandeciente y lleno de promesas para el destino de hogar, la tremenda agonía espiritual que la joven viuda experimentó por la partida del amado.
Amalia Puga de Lozada se encarga de darnos una idea de ese estado anímico en su soneto "Plegaría", que es como una esperanza en la noche de su vida. Bajo estos distintos aspectos admiramos a Amalia Puga en: "Pampas del Sacramento", "La Balada 35", "La Puguita", "Bucólica", "Resurrectio". "Mi ambición", "Refrigerio", "A mi hijo en la infancia", "Abuelita", "Mi plegadera", "Maizales", "Peseta Columnaria", "Los Libros", "Viñeta" y "A una Lámina".

sábado, 28 de junio de 2008

PERSONAJES NOTABLES DE CAJAMARCA

a) Pedro Gálvez Egúsquiza
Hermano del Héroe del Dos de Mayo de 1866. Nacido en Cajamarca el 30 de abril de 1822, fueron sus padres, el Coronel José Gálvez Paz, de gran influencia en la historia militar del Perú como era prócer de la independencia, y doña María Manuela Egusquiza, colaboradora de la gesta magna, que prestó inapreciables servicios en la alborada de la República haciéndose acreedora, junto con su hermana Mercedes, a la distinción extraordinaria que concedió San Martín a las damas patricias en la memorable lista publicada por la Gaceta de Lima. Esta dama ilustre, que descendía del Corregidor del Santa, don Agustín Egúsquiza y de la distinguida señora Apolinaria Aristizábal, era una heroína por temperamento y, años mas tarde, prestigió su existencia con la obtención de la medalla de Bolívar, que le fue concedida por su esforzada campaña a favor de la Libertad. Pedro Gálvez se recibió de abogado en 1845 e inmediatamente demostró su preparación en el colegio de abogados y en la Corte Superior, convirtiéndose en un maestro de Derecho y en uno de los profesionales más prestigiosos de aquellos tiempos. Gálvez fue el primer Decano de la Facultad de Jurisprudencia de San Marcos y Decano del Colegio de Abogados de Lima. En 1847 fue miembro de la Comisión Reformadora de los Códigos, Preparó y redactó el Decreto que abolió el tributo indígena y luego ingresó a la convención de 1885 como Diputado por Cajamarca, no sin antes haber integrado el Primer Gabinete del caudillo tarapaqueño como Ministro de Justicia. En los últimos años vinculó su nombre a todos los problemas de la Patria. "Gálvez fue honrado como pocos, diligente como empleado y celosos defensor de los principios liberales de la escuela moderna. Murió en París en 1878, cuando era ministro del Perú en Londres.

b) José Gálvez Egúsquiza
Nació en Cajamarca el 17 de marzo de 1819. En 1855 fue nombrado Rector del Convictorio de San Carlos, introduciendo considerables reformas en su enseñanza. Pasco y Cajabamba lo eligieron su Diputado a la Convención Nacional de 1855 y ésta, al instalarse el 13 de julio, lo eligió su Secretario, reeligiéndolo en las sucesivas elecciones de 1° de setiembre, 1° de octubre y 1° de noviembre, desempeñando el cargo hasta el 30 de este mes. En las de 1° de febrero la Convención lo eligió su Presidente, cargo que desempeñó hasta el 28 del mes referido, habiendo sido reelegido presidente hasta en dos oportunidades más. Formó parte de la Comisión Codificadora del Código Penal en 1857 y fue Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima.
En 1865 fue, nombrado Secretario de Guerra. En tal carácter organizó la defensa del Callao contra la escuadra española y murió heroicamente, en la Torre de la Merced, el 2 de mayo de 1866.

c) Miguel Iglesias
Su nombre completo fue Miguel Iglesias Pino de Arce. Nació en Cajamarca en el año 1830 y falleció en Lima en el año de 1909. Hijo de Lorenzo Iglesias Espinaca y Rosa Pino de Arce. Se desposó con Concepción Posada. Dejó sus estudios universitarios para dedicarse a la agricultura. Fue Prefecto de Cajamarca en dos ocasiones 1865-68 y 1872-73. Durante la Guerra del Pacífico apoyó a Piérola y tuvo destacada actuación en la defensa del Morro Solar durante la batalla de San Juan (13/1/1881). Fue presidente de la República durante del período 1882-85. Firmó el Tratado de Ancón (1883) que puso fin a dicho conflicto.

d) Vicente Pita Barrantes
Periodista batallador y mordaz, fue don Vicente Pita, Cajamarquino de origen. Hijo del cura Tadeo Pita y de la señora Barrantes. Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de San Ramón. Dedicado desde sus años mozos al periodismo, se caracterizó por su beligerancia y las enconadas campañas que sostuvo para imponer sus ideas utilizando el sarcasmo y atacando implacablemente a sus contendores ocasionales. Esta circunstancia, unida a la de carácter irreductible, lo convirtieron en un temible adversario, que no rehuía el combate y, antes bien, lo buscaba con empeño. Como escritor se distinguió por la firmeza de sus ideas, la fidelidad de sus campañas y la esperanza de sus réplicas, encaminadas casi siempre al bien y la prosperidad de Cajamarca. Fue primero director del periódico "La Palanca" y se distinguió por sus campañas de bien público. Fundó posteriormente "El Badajo", llamado así para demostrar su antagonismo con los periodistas de la "Campana", a los que combatió con saña y enardecimiento, pero diciendo siempre su palabra severa y sin reticencias. Como redactor del "Anuario Cajamarquino" ha dejado a la posterioridad interesantes apuntes sobre historia y geografía, que puede adolecer de errores superficiales de forma y veracidad; pero que siempre son útiles por su rareza y originalidad.

e) Toribio Casanova López
Nació en la ciudad de Cajamarca el 29 de abril de 1826, en la casa 54 de la calle Huaraz (hoy Jr. José Galvez), del matrimonio de don Cipriano Casanova y Doña Manuela López. La sociedad de Cajamarca ha recogido con cariño, y conserva con respeto, el nombre y el recuerdo de la familia de don Toribio Casanova. Era una de esas familias patriarcales, de las que tantos ejemplos ofrecía el Perú en los primeros años de República.
En enero de 1854 estalla en Cajamarca un vigoroso movimiento popular encaminado a exigir del gobierno la creación política del Departamento, en virtud de la cual Cajamarca quedaría segregada de la jurisdicción de Trujillo, a la que había pertenecido desde la época de la colonia. Era la explosión de un sentimiento colectivo, incubado desde hacía largos años, pero que para hacerse presente necesitaba de la acción y la energía moral de los hombres como el que estamos estudiando. A raíz de este acontecimiento Casanova es llamado a colaborar en el régimen administrativo de la República, pero esta situación es transitoria; hombre de principios como es, no puede transigir con los malos procedimientos y tiene que salir exilado al Ecuador, no sin antes saborear las amarguras de la prisión en Casamatas y otros lugares. De regreso a la Patria, Casanova es nombrado Director de la Escuela Normal de Lima, pero no llega asumir el cargo porque un acontecimiento nacional reclama su presencia en Cajamarca: el movimiento de restauración encabezado en Arequipa por el entonces Coronel don Mariano Ignacio Prado, en 1865. Casanova cree llegado el momento de prestar sus servicios al país y se incorpora al movimiento con cuyas líneas políticas se considera identificado. La fascinante influencia de su persona y la fuerza avasalladora de su palabra inclinan a Cajamarca a favor de la restauración, y Casanova marcha hacia Lima, con los poderosos núcleos ciudadanos de Piura, Lambayeque, y La Libertad, a cumplir con su deber. El Coronel Miguel Iglesias encabeza y dirige las fuerzas de Cajamarca. En 1867 ocurren graves sucesos en la República. El Coronel José Balta se levanta en Chiclayo contra el Gobierno Nacional de Prado e intenta conmover el espíritu de toda la región del Norte. Casanova, adicto a Prado por convicción y patriotismo, se yergue en Cajamarca, en defensa de la legalidad, y se pone inmediatamente al lado del prefecto del Departamento, Coronel Miguel Iglesias. El 21 de noviembre de ese año se produce una gran refriega en Cajamarca y son vencidas las fuerzas del Gobierno. Casanova quiere evitar mayor derramamiento de sangre y sale al balcón de la casa donde se encontraba con los jefes leales para ofrecer la rendición de la ciudad, y en los precisos momentos en que enarbolaba un pañuelo blanco como señal del término de la lucha, una bala le atraviesa el corazón.

f) Juan Basilio Cortegana

Figura cumbre de Celendín como "Fundador de la Patria" y vencedor de Junín y Ayacucho, Juan Basilio Cortesana vio la primera luz en el esplendor del cielo celendino en un día y mes, no determinados aún, del año 1801 y en el hogar formado por Dionisio Cortegana y María Vergara. Sólo sabemos que en la edad de manejar un rifle, viajó a Trujillo y se enroló en el ejército español, donde poco tardó en distinguirse y convertirse en un candidato en potencia para los ascensos militares, tanto que, al comenzar la acción libertaria del Perú, ya ostentaba sus charreteras de oficial, con las que ayudó a la causa de la Independencia Trujillana, cuando el 29 de diciembre de 1820 sacudió la noble ciudad norteña la tutela de España, bajo la dirección del Intendente don José Bernardo de Tagle y Portocarrero, Marqués de Torre Tagle, que valieron a la urbe fundada por Pizarro el honor de merecer la declaración que en esa fecha memorable se inscribió en la portada de Mansiche: "TRUJILLO FUE LA PRIMERA CAPITAL QUE EN EL PERU PROCLAMO LA EMANCIPACION POLITICA", y le granjearon el reconocimiento del General San Martín, contenido en su proclama del 12 de febrero de 1821. El Oficial Cortegana, adicto desde el primer instante a la causa de la libertad, se dirigió a Huaura para ofrecer su espada al libertador argentino, junto con 322 soldados y dos oficiales más. Esta circunstancia obligó al caudillo argentino formar el batallón de la "Legión Peruana de la Guardia", al que fue destinado Cortegana, para luego tomar parte en diversas acciones y acompañar al Generalísimo a su entrada a Lima. Asistió a la proclamación de la independencia el 28 de Julio de 1821, ya con el grado de teniente.

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